Con gol de Armando González, el Rebaño se impuso 1-0 ante América en la Jornada 6 del Clausura 2026
Redacción
GUADALAJARA, Jal.- En una nueva edición de El Clásico de México, el Guadalajara volvió a demostrar autoridad, personalidad y una identidad clara. Con gol de Armando González, el Rebaño se impuso 1-0 ante América en la Jornada 6 del Clausura 2026, en un partido donde la diferencia en el marcador fue mínima, pero en el trámite fue clara.
El tanto de la ‘Hormiga’, quien llegó a cinco goles y se coloca como segundo lugar en la tabla de goleo, cayó tras una acción a balón parado perfectamente trabajada: aparición a segundo poste y definición oportuna.
Chivas volvió a marcar en táctica fija, tal como lo había hecho frente a Atlético San Luis y Mazatlán, confirmando que el trabajo de la semana en también gana partidos grandes.
Un inicio que marcó la pauta
Los primeros 15 minutos fueron un vendaval Rojiblanco. El equipo de Gabriel Milito sometió territorial y futbolísticamente al rival, instalándolo prácticamente en su propia área. La presión alta, la movilidad interior y la agresividad tras pérdida obligaron a André Jardine a modificar su estructura: de línea de cuatro pasó a una línea de cinco, buscando emparejar alturas y encontrar paridad en medio campo. Ese ajuste evidenció el dominio Rojiblanco.
Ajustes tácticos y control de zonas clave
Milito sorprendió al iniciar con Rubén Gonzálezcomo mediocampista, tomando el lugar de Brian Gutiérrez e incrustando un doble pivote que resultó determinante. Tanto el ‘Oso’ como Govea realizaron un trabajo fino a la espalda de los mediocampistas Azulcremas, cerrando líneas de pase y evitando que América encontrara ventajas entre líneas.
En defensa, Diego Campillo firmó quizá su actuación más completa. Ganó prácticamente todos los duelos ante Henry Martín, impuso condiciones físicas y técnicas, y además asistió en el gol. Lideró la zaga con personalidad, confirmándose como una herramienta clave en el trabajo del equipo.
Profundidad, sociedades y amenaza constante
Por dentro, Roberto Alvarado fue determinante. Se movió con inteligencia entre líneas, eliminó rivales y generó ventajas constantes. Se asoció con Richard Ledezma y Daniel Aguirre por el costado derecho, una pradera que volvió a ser activa y punzante. Ledezma estuvo cerca de marcar, Aguirre puso un balón clarísimo de gol y el propio Alvarado rozó el segundo con un disparo que pasó apenas por encima.
En el complemento, aunque Guadalajara no monopolizó la posesión, tampoco sufrió. La presión sobre la salida con los delanteros incomodando los primeros pases evitó que América encontrara ritmo. No hubo bombardeo ni asedio sostenido. El equipo defendió con orden y gestionó el partido con madurez.
Cátedra de modelo
Con este triunfo, Guadalajara suma 18 puntos de 18 posibles y se mantiene en la cima de la tabla general tras seis jornadas. Más allá del resultado, el equipo volvió a dar una demostración de identidad: presión coordinada, circulación inteligente y capacidad para detectar y atacar ventajas.
El Clásico de México se ganó con carácter, pero sobre todo con argumentos. Y cuando el modelo se impone, el marcador termina siendo consecuencia.


