El Papa se detuvo en la basílica de Santa María la Mayor para venerar el icono de la Virgen Salus Populi Romani
Redacción
CIUDAD DEL VATICANO.- Tras dos semanas de actividad reducida a causa de una gripe y una inflamación pulmonar, Francisco pudo volver a la multitud en Roma en la tarde del viernes 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción.
Antes de dirigirse a la Plaza de España, en el centro de la capital italiana, para la tradicional oración a los pies de la estatua de la Virgen, el Papa se detuvo en la basílica de Santa María la Mayor para venerar el icono de la Virgen Salus Populi Romani y ofrecerle la Rosa de Oro, símbolo de la bendición papal.
Tras llegar a la Plaza de España, el Obispo de Roma escuchó las letanías de la Virgen María y rezó una oración de agradecimiento y súplica a la Virgen que vela por “las familias”, “los lugares de estudio y de trabajo”, “las instituciones y oficinas públicas”, “los hospitales y las residencias de ancianos”, “las cárceles”, “los que viven en la calle” y “las parroquias y todas las comunidades” de la Iglesia de Roma.
“Gracias por tu presencia discreta y constante, que nos da consuelo y esperanza”, dijo el Santo Padre.




