Así lo advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un nuevo informe
Redacción
WASHINGTON, EU.- La crisis en Oriente Medio está afectando cada vez más al empleo, las condiciones de trabajo y los ingresos más allá de la región.
Así lo advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un nuevo informe.
El documento destaca factores como el aumento de los costos de la energía, la interrupción de las rutas de transporte y las tensiones en las cadenas de suministro.
Según un escenario ilustrativo, si los precios del petróleo se mantienen un 50% por encima de los niveles de principios de 2026, las horas de trabajo a nivel mundial disminuirían un 1,1% en 2027, lo que equivale a la destrucción de 38 millones de empleos a tiempo completo.
Los efectos son muy desiguales entre regiones, sectores y trabajadores, y se ha identificado a los Estados Árabes y a Asia y el Pacífico como las regiones más expuestas.
Desde el inicio de la crisis, las contrataciones laborales en los países del Golfo han disminuido, mientras que las repatriaciones están aumentando. Esto refleja interrupciones de vuelos, preocupaciones de seguridad y una menor demanda de mano de obra en la construcción, la hostelería y el transporte.
Los flujos de remesas, una fuente clave de ingresos para muchos hogares en Asia meridional y en el sureste, comienzan a debilitarse.
La OIT insta a tomar medidas que apoyen a los trabajadores y las empresas más afectadas, en particular los trabajadores en la economía informal, los trabajadores migrantes y refugiados y las pequeñas empresas.


